Las artesanías más representativas de México

03 de septiembre de 2019
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Alebrijes

En el primer lugar tenemos a estos singulares personajes a quienes en el pasado no se les llamaba alebrijes, sino simplemente figuras talladas. Según la tradición, el término alebrije lo comenzó a utilizar la familia Linares de San Martín Tilcajete, Oaxaca, muy famosa por sus piezas fantásticas elaboradas en cartón. 

Pedro Linares, una persona de mucho talento, les dio el nombre de alebrijes a estas artesanías inspirado en sus sueños. 

Se dice que una persona constató que se vendía bien este tipo de trabajo y que gozaba de cierta popularidad; entonces pensó hacerlos en madera pues el cartón tiene la desventaja de un fácil deterioro y, sin duda, en madera durarían más.

Desde entonces su nombre permanece y con el tiempo no sólo hicieron estas figuras, sino animales con muchos elementos imaginarios.

Aquí te contamos más a fondo sobre esta singular artesanía:

http://manomexicana.com/p/alebrijes

Sombrero de charro

Una curiosa mezcla prenda-accesorio-obra de arte- y complemento de toda una vestimenta.

Originalmente, los sombreros de charros, como su nombre lo indica servía para que éstos pudieran protegerse del sol al supervisar la elaboración de los diversos trabajos del campo en las haciendas. 

Durante el siglo XIX, los sombreros, hechos básicamente de fibras, para su uso en eventos especiales o algunas fiestas religiosas, tuvieron que ser transformados o enriquecidos con ciertos toques que poco a poco fueron dando como resultado el sombrero que hoy todos conocemos y cuya mejor expresión es aquella que lucen los músicos de un mariachi.

Algunos aterciopelados, y con ciertas aplicaciones de cuerdas doradas o plateadas que, con su delicada colocación en los bordes y cuerpo del sombrero, le dan un distintivo toque de estilo y elegancia.

Convirtiendose en todo un icono cultura y altamente representativo, es utilizado por grandes artistas como Vicente "Chente" Fernández Gómez, tambien conocido como "El Rey de la Música Ranchera".

Quien ha tenido oportunidad de viajar por el mundo y sin querer se encuentra un sombrero de charro, inmediatamente recuerda, algunas veces con nostalgia y otras con orgullo, el gran país que lo vio nacer y que lo aguarda a su regreso.

Barro Negro

Una vez más el estado de Oaxaca se convierte en el protagonista de esta lista al ser poseedor de otra de las artesanías más representativas de nuestro país: el barro negro, artesanía de belleza única.

El barro negro se comenzó a trabajar en la región desde tiempos precolombinos. Se sabe que se atribuye a los zapotecos, y más tarde los mixtecos, habitantes de los valles centrales de Oaxaca. 

Durante esa época hacían maravillas con el abundante lodo de donde era extraído el material para la elaboración de vasijas, ollas y demás figurillas.

Ya en el siglo XX, en los años 50, una mujer llamada Doña Rosa, le dio gran impulso al barro negro en su taller ubicado en el poblado de San Bartolo Coyotepec, Oaxaca (16 km al sur de la capital oaxaqueña).

En este sitio, Doña Rosa descubrió que podía cambiar el color y el brillo del barro mediante una técnica del cocimiento, para la cual se emplea un horno de dos bocas que en determinado momento se cierran para reducir el oxígeno, ya que si se utilizara un horno común y corriente la pieza obtendría un color rojizo.

A este proceso de quema se le llama “Reducción de atmósferas” (utilizada desde la época prehispánica) debido a que ocurre una reacción física contraria a la oxidación. 

 

Las piezas de barro se pulen y bruñen antes de quemarlas para dar como resultado las bellas y populares artesanías que hoy conocemos y que le han dado fama al estado de Oaxaca.

Talavera poblana

El origen de este arte es aún incierto, pues se dice que su nombre se debe al parecido que tiene con el elaborado en la ciudad deTalavera de la Reina, España. Sin embargo, y aunque la loza poblana se decora a semejanza de la dicha ciudad, ello no basta para suponer que hayan sido talaveranos los primeros loceros que llegaron a Puebla. 

Fue a mediados del siglo XVII que el virrey creó un gremio de loceros y un reglamento en 1653, que dictaba las condiciones requeridas para ser maestro del oficio, así como las proporciones en que los barros debían ser mezclados, las normas a seguir para el decorado y las cualidades y detalles de fabricación.

Existe la posibilidad de que fueran sevillanos, pues Sevilla fue punto de emigración hacia la Nueva España y centro productor de loza y azulejería con influencia árabe.

Aunque la alfarería ya existía en México, el arte del vidriado y esmaltado del barro llegó de España a finales del siglo XVI, y fue en el año de 1589 cuando se comenzaron a establecer un buen número de maestros loceros que encontraban en los valles de Puebla la materia prima necesaria para producir cerámicas de buena calidad, lo que aumentó el auge de la ciudad como centro productor de esta artesanía.

La talavera es de las pocas (o tal vez la única) artesanías que cuentan con condiciones para reglamentar su oficio.

Cabe mencionar que las zonas geográficas de donde se obtiene la materia prima para la elaboración de la talavera, están protegidas y que esta artesanía es poseedora de la Denominación de Origen. 

Podemos decir que la talavera se ha ganado el reconocimiento nacional e internacional no sólo por su belleza que radica en su funcionalidad, sino en la calidad de sus productos.

Rebozo

La producción artesanal de esta tradicional prenda data del año 1764, en Santa María del Río, San Luis Potosí, como necesidad de las mujeres por tener una prenda para cubrir sus cabezas al entrar a los templos.

 

En este poblado opera, desde 1953, una escuela taller de rebocería, a cargo del destacado artesano Felipe Acevedo.

Ahí es posible observar el proceso completo de fabricación de la prenda que dura de 30 a 60 días en promedio y consta de 15 pasos, entre los que está el hervir o “atolar” el hilo, asolearlo, amarrarlo en bola, teñirlo y urdirlo.

El rebozo se ha convertido en una prenda tan íntimamente relacionada a nuestra cultura que se ha convertido en una de las básicas del guardarropa de muchas mujeres mexicanas, sin importar su posición socioeconómica.

Tan intrínseco es el uso del rebozo que incluso se dice que las mujeres de la región de Santa María del Río, particularmente las de origen otomí, mojaban la punta de su rebozo en una fuente cuando recordaban a su novio.

Actualmente existen diversos centros de producción además de Santa María del Río, en San Luis Potosí, como Tenancingo, en el Estado de México; La Piedad, Michoacán; Santa Ana Chautenpan, Tlaxcala; y Moroleón, Guanajuato.

En este poblado opera, desde 1953, una escuela taller de rebocería, a cargo del destacado artesano Felipe Acevedo; ahí es posible observar el proceso completo de fabricación de la prenda que dura de 30 a 60 días en promedio y consta de 15 pasos, entre los que está el hervir o “atolar” el hilo, asolearlo, amarrarlo en bola, teñirlo y urdirlo.

A pesar de lo anterior, la producción de rebozos ha atravesado por una severa crisis motivada por diversos factores como la poca demanda y los elevados costos de producción.

Por ello, personas e instituciones han contribuido con acciones para conservar y valorar el arte y tradición de esta hermosa artesanía que permite mantener vivas las costumbres de nuestros antepasados, pero también el hecho de retomar esta prenda para el uso cotidiano habla también de la elegancia en el vestir y del interés por hacer trascender la cultura mexicana.

Árboles de la vida

Oriundos de Metepec, Estado de México, toda una verdadera maravilla, incluso para artistas y artesanos ya consagrados en territorios sumamente lejanos como Europa, Asia y el Medio Oriente.

Se trata de una colorida artesanía de barro que posee un profundo significado, parte del cual es el encuentro de dos mundos: por un lado, contiene elementos folclóricos propios de la cultura mexicana y, por otro, oculta un sentido religioso entre sus múltiples formas e increíbles detalles.

En sus orígenes el Árbol de la vida representaba la creación del mundo según la fe católica y no tenía tantos elementos como hoy en día: Dios, en la copa del árbol del conocimiento, pleno de frutos y con siete ramas que simbolizaban los siete días que duró la creación; Eva y Adán, a los pies del árbol, semi desnudos y acechados por la serpiente cuya misión es orillarles al pecado.

El simbolismo original del Árbol de la vida no cambió en el ‘fondo’, pero sí en la ‘forma’: el origen de la humanidad (o el origen de la vida) y la lucha del bien y el mal son al fin y al cabo una dualidad que los artesanos supieron explorar con inagotable creatividad durante siglos; la confrontación de complementos como el paraíso y el infierno, el día y la noche, el sol y la luna o la vida y la muerte, son los temas más recurrentes por medio de los cuales el Árbol de la vida expone esta dualidad.

Sarape

De formato rectangular y gran colorido, esta vestimenta es típica de la ciudad de Saltillo y de sus alrededores.

Se sabe que su antecedente directo son aquellas prendas que lucían las mujeres durante la época prehispánica y que eran elaboradas mediante un telar de cintura. 

Con el tiempo, éstas fueron siendo hechas ya no de yute sino de algodón y también dejándose de producir mediante ese rudimentario sistema dando paso a su confección en modernos telares de trabajo industrial.

Aquí te contamos más sobre esta prenda típica reconocida a nivel mundial: http://manomexicana.com/p/sarape-mexicano-toda-una-tradicion

Platería

Según la tradición, uno de los primeros obsequios que Hernán Cortés recibió  de parte del señor Moctezuma, fue un par de discos hechos en oro y plata “con las imágenes grabadas del sol y la luna en cada uno de ellos”.


Efectivamente, ya desde tiempos prehispánicos, los habitantes de las regiones occidente y sur del país (los actuales estados de Michoacán, Oaxaca y Guerrero) dominaban a la perfección las técnicas para dar vida en esos metales a maravillosas joyas (aretes, collares, pendientes, bezotes, brazaletes, anillos, entre otras) que sólo las clases altas podían lucir como símbolo de su poder y status.

Actualmente, uno de los mejores sitios para adquirir plata en México es Taxco, en el estado de Guerrero.

En este destino, considerado como Pueblo Mágico, encontrarás infinidad de talleres y galerías donde se ofrecen los mejores trabajos hechos en plata del mundo.

Barro

Desde la época prehispánica, las culturas que habitaron en nuestro actual territorio eran ya todas unas expertas en el arte de trabajar la arcilla, las arenas y diversos tipos de tierras “ligeras” que, mezcladas con el agua, servían para crear magníficas piezas que, aun en nuestros días, siguen sorprendiendo a propios y extraños en los diversos museos de México y el mundo donde son orgullosamente exhibidas.

Con el tiempo las antiguas técnicas mesoamericanas del trabajo en barro como el pastillaje, el bruñido y el esgrafiado se fueron perfeccionando hasta alcanzar ahora, (y desde el siglo pasado) su mejor expresión en lugares como Dolores Hidalgo, Guanajuato, donde en más de 500 talleres repartidos a todo lo largo y ancho del pueblo, encontrarás la mejor loza de la región, ahora luciendo coloridas aplicaciones y hasta esmaltados de gran calidad.

Durante tu viaje a este Pueblo Mágico, o a la región de Puebla y Tlaxcala, donde también el trabajo en barro ha alcanzado niveles excelsos, no dejes de adquirir todo tipo de ollas, jarras, jarrones y macetas que lucirán perfectos en tu cocina, en el comedor o en cualquier rincón de tu hogar.

Arte Huichol

Se trata de un arte reconocido mundialmente, donde se retratan figuras de deidades y animales sagradas adornadas con mosaico de chaquira. Las jícaras, son contenedores de agua que se adornan siempre con chaquira y, por cierto, sólo en su interior.

Para los Huicholes la chaquira es un símbolo del agua. Hay una infinidad de figuras que son talladas y todas ellas llevan símbolos de su cultura, generando así piezas de arte con un valor extraordinario debido al significado, ingenio y tiempo dedicados en su elaboración.

Mismo que podemos encontrar hoy en día representado de diferentes maneras:

Tablas de estambre (nierikas)

Son uno de los objetos más exitosos del arte huichol tanto por sus diseños “psicodélicos”, inspirados en visiones producidas bajo los efectos del peyote,  como por las complejas y esotéricas representaciones simbólicas y mitológicas.

Sin embargo, las máscaras y figurillas tsikurite  y constituyen importantes objetos rituales, aunque también se elaboran con fines comerciales.

Se trata de  representaciones del cosmos  con sus cinco rumbos, es decir, los cuatro puntos cardinales y el centro. Estas bellas artesanías las podemos encontrar principalmente en nayarit, el norte de jalisco y algunas zonas de zacatecas.

Diferentes prendas y accesorios

No deja de sorprendernos lo versatil que puede ser el Arte Huichol en el mundo del diseño, ahora tambien podemos encontrarlo a manera de prendas y otros accesorios para complementar nuestra vestimenta.

Con El Nopal En La Frente cuenta con toda una línea de playeras, una bolsa bordada con chaquira huichol y otra con bordado tének, sombreros con arroz molido teñido, relojes de madera con correas huicholes, pulseras de bordados chiapanecos, labiales de cera de miel decorados, collares para perros, entre otros artículos; todos con un toque mexicano.

El arte Huichol a logrado tener un impacto cultural tan grande, que ha llegado incluso a ser pieza clave en el diseño de articulos de la vida diaria.

ArtHuichol se encarga de la realización de algunos de esos articulos, en su catalogo puedes encontrarte desde Fundas para celulares hasta Zapatos.

Todos sus productos cuentan con un asombroso diseño acompañados del representativo arte Huichol.

Este articulo aparecio en mexicodesconocido.