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Neri Vela: El Guerrerense que conquistó el espacio

31 de marzo de 2019
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Neri Vela: El Guerrerense que conquistó el espacio
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Todos hemos admirado alguna vez a Carl Sagan, un gran divulgador científico, hemos visto sus programas de Cosmos y hemos leído sus libros. Generalmente pensamos que los hombres de ciencia son de otros países, y nada más lejos de la realidad. En México también contamos con grandes personalidades y en esta ocasión te contaremos sobre uno de ellos. 

 

Corría la década de los setenta en la universidad de Birmingham, Inglaterra, cuando un ingeniero se dedicaba al estudio de ondas electromagnéticas sin imaginar que en unos años se convertiría en el primer mexicano en viajar fuera de nuestro planeta. 

Ese ingeniero se llamaba Rodolfo Neri Vela y en aquel entonces después de finalizar su maestría de sistemas de telecomunicación se titulaba de un doctorado en radiación electromagnética en la prestigiosa institución académica inglesa. 

Nacido en Chilpancingo, Guerrero y criado en la Ciudad de México junto con cinco hermanos, Rodolfo creció en una familia modesta pero unida en donde sus padres siempre lo impulsaron al estudio y a la investigación.  

 

Sobre sus juegos de infancia comentó: “Jugaba a miles de cosas, como todos los niños: las escondidas, el avión, indios y vaqueros, el turista, ajedrez, serpientes y escaleras, dominó, canicas, patines con ruedas, bicicleta, béisbol… Y cuando visitaba a mis abuelitos en el estado de Guerrero, me gustaba cazar y coleccionar mariposas, practicar jardinería, observar la naturaleza y mirar las estrellas en la noche. Y en Navidad, yo fabricaba y decoraba mis propias piñatas.”

Desde joven siempre dio muestras de tener un intelecto sobresaliente y pronto se notó interesado en explorar los confines fuera de nuestra tierra. Gracias a sus conocimientos de telecomunicación y satélites pronto pudo cumplir una de las hazañas más grandes en la historia científica de nuestro país: ser el primer astronauta mexicano y el segundo latinoamericano en volar fuera del planeta. 

  

 

 

Para la década de los ochenta, solo un latinoamericano había tenido ese logro. Se trató del cubano Arnaldo Tamayo Méndez, quien fue uno de los tripulantes en la nave Soyuz el 18 de septiembre de 1980.  

  

Seguramente muchas veces hemos pensado que debe ser muy difícil entrar a la NASA. En una entrevista el primer astronauta mexicano relató cómo fue para él dicha experiencia: “Desde que se inició la operación para la puesta en órbita de los satélites Morelos, en 1985, participé en las pláticas y detalles para desplegarlos. Ese mismo año, NASA convino con el gobierno de México para llevar a un astronauta nacional durante el despliegue del segundo satélite. Se lanzó una convocatoria a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes dirigido a gente bilingüe, con posgrados y experiencia en docencia. Creo que estudiar ingeniería mecánica-eléctrica y posgrados en sistemas de telecomunicación y radiación electromagnética me ayudaron a ganar esta oportunidad, puesto que la carga de la misión eran satélites, mi especialidad.”

 

Y en efecto, fue el 26 de noviembre de 1985, cinco años después enmarcado en un México aún asolado por la tragedia de los terremotos, que Neri Vela logró formar parte de la tripulación del Transbordador Espacial Atlantis, donde fungió como especialista en la colocación de satélites, entre ellos el Morelos II. 

El mexicano despegó desde la Base Espacial Kennedy en Florida en el legendario Atlantis, uno de los últimos transbordadores en ser retirado por la NASA y el cual hasta hace unos pocos años se dedicaba a realizar servicio y mantenimiento al Telescopio Hubble. 

La misión STS-61-B donde viajaba Neri Vela fue un éxito y fue colocado el segundo satélite mexicano, el Morelos II que formó parte de la primera generación de dichos artefactos en la órbita terrestre. 

 

 

 

El astronauta permaneció en órbita por seis días y 21 horas junto con otros seis tripulantes, en esta misión donde la Secretaría de Comunicaciones y Transportes se asoció con la NASA para colocar los satélites fuera de nuestro planeta. 

 

Después todos aterrizaron con éxito en la Base Edwards en California el 3 de diciembre de 1985. 

 

Creo que todos en algún momento nos hemos preguntado qué se siente estar en el espacio pero pocos tendremos la oportunidad de experimentarlo. Al respecto, el ingeniero expresó: “Es maravilloso. Parece magia o fantasía poder volar como Súperman, ya que la gravedad desaparece cuando uno está en órbita alrededor de la Tierra.”

 

Después de este logro para México y el mundo, el maestro Neri formó parte del diseño de la Estación Espacial Alfa, de 1989 a 1990. En este proyecto trabajó en conjunto con la Agencia Espacial Europea, debido a que su trabajo era muy reconocido en dicho continente sobre todo en Inglaterra donde realizó sus estudios de posgrado. 

 

Hasta la fecha el doctor Neri Vela continúa con su labor académica y de divulgación científica y ha dejado huella en varias generaciones de estudiantes en la Universidad Nacional Autónoma de México. 

 

 Durante su trayectoria académica ha impartido clases de matemáticas, teoría electromagnética, circuitos eléctricos, análisis de señales, antenas y comunicación por satélite, todas materias en las que obtuvo gran experiencia a lo largo de su desempeño profesional. 

  

A pesar de todos sus logros a nivel internacional nunca dejó la ingeniería de lado y formó parte también del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos en Estados Unidos, en la Institución de Ingenieros Eléctricos del  Reino Unido, en la Asociación Mexicana de Ingenieros en Comunicaciones Eléctricas y Electrónicas y en el Colegio de Ingenieros Mecánicos y Electricistas.

Este profesional en su área ha puesto el nombre de México muy en alto no solo por su viaje fuera de la Tierra si no por su incansable labor en divulgar la ciencia en diferentes partes del mundo y en las más reconocidas academias de ingeniería tanto en Estados Unidos como en Europa. 

Un mexicano que logró cumplir un sueño y romper paradigmas en los ochenta y con el que miles de niños y jóvenes se sintieron inspirados para alcanzar sus metas. 

  

En la actualidad Neri Vela también es reconocido en la cultura pop ya que en 2016 su voz apareció en la película de “Buscando a Dory” donde narra la descripción de un Instituto de Vida Marina que lleva su nombre dentro del filme. 

 

 Cabe mencionar que Disney y Pixar eligieron a personalidades representativas del ámbito científico en cada país donde se lanzó la película y en el caso de México, Rodolfo fue elegido por su gran legado y trabajo. 

  

En una entrevista el maestro Neri Vela comentó sobre su gran hazaña como el primer mexicano en el espacio: “Nunca tuve miedo y estuve decidido a representar a mi país con dignidad y excelentes resultados. Y así debe ser siempre con cada quien, sin temores y con decisión. A mí me tocó el honor y privilegio de ser el primer astronauta nacional de México y el primer astronauta en representar a un país latinoamericano en una misión de la NASA, y por ello también fue un gran reto y una responsabilidad muy grande.”

  

Sabias palabras del científico quien demuestra que en cada tarea debemos dar nuestro mejor esfuerzo y apuntar a la excelencia. 

Esta hazaña demuestra que México tiene bastante potencial en el área científica y que debemos promocionar y dar a conocer más este tipo de noticias que suceden día a día en diferentes especialidades pero que desgraciadamente se ven eclipsadas por otras temáticas que poco aportan al verdadero talento e ingenio mexicano. 

Rodolfo Neri Vela, un astronauta hecho en México y orgulloso del país que lo vio crecer y que lo vio volar lejos, más allá de las nubes y de las estrellas. 

 

“Les diría que nada es imposible, porque si durante siglos ha habido mujeres y hombres que han triunfado en la vida, ellas y ellos también lo pueden hacer, si se lo proponen y si estudian y trabajan con esmero y disciplina.” Rodolfo Neri Vela.