Karla Wheelock, en la cumbre de la autorealización.

28 de marzo de 2019
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Karla Wheelock, en la cumbre de la autorealización.
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Cuando Karla Wheelock se vio a sí misma en la cumbre del Everest supo que había logrado su sueño más importante: ser la primer mujer mexicana y latinoamericana en llegar a la punta de la cumbre más alta de la tierra, algo que deseó desde que era una niña scout en su natal Saltillo, Coahuila.

 

Nacida en 1968, Karla mostró desde pequeña un gusto exacerbado por la naturaleza y la exploración de sitios remotos. Sus padres impulsaron y apoyaron el espíritu curioso de su hija y la inscribieron en cursos de investigación, alpinismo y deportes al aire libre.

 

Cuando era niña nunca imaginó que un día su pasión por explorar nuevas rutas, así como su valentía y fuerza la llevarían a escalar el Everest por la ruta norte en el mes de mayo de 1999, convirtiéndose así en la primer mujer mexicana y latinoamericana en lograr dicha hazaña. Dicha ruta se conoce por ser la más complicada y aunque unos meses antes la mexicana Elsa Avila había ya alcanzado la cumbre de esta montaña, lo hizo por la ruta más fácil, logrando que Karla sobresaliera como la primera en alcanzar la meta más complicada.

Después de tan importante logro, Karla no se destuvo y continuó imponiendose retos a sí misma, lo que eventualmente le permitiría ser la primer mujer mexicana en obtener el Gran Slam del Alpinismo.

 

Dicho serial consiste en escalar las cumbres más altas ubicadas en cada uno de los siete continentes: Aconcagua (6,962 metros sobre el nivel del mar) en América del Sur; el monte Elbrus (5,642 msnm) en el Cáucaso ruso; el monte Everest (8,848 msnm) en Asia; la montaña Kilimanjaro (5,893 msnm) en África; el monte Kosciuszko (2,228 msnm) en Australia; el monte McKinley (6,198 msnm) en Alaska y el monte Vinson (4,892 msnm) en la Antártida.

 

Así también Wheelock fue la primera mujer iberoamericana en conquistar el monte Cho Oyu en los Himalayas sin oxígeno artificial. Una hazaña que catapultó su nombre como una de las deportistas más importantes a nivel internacional.

 

Al respecto comentó: “Aunque conservo cuantiosas satisfacciones personales, la más importante para mí es el ascenso al Everest, al ser la primera mexicana y latinoamericana en subir por el lado norte. Para ello tuve una preparación particularmente intensa, aunque con un gran resultado. Aclaro que días antes de mi ascenso hubo otro por la ruta sur de la montaña, pero según los especialistas la norte es mucho más exigente”.

 

Sin embargo, la preparación de Karla no solo consistió en una capacitación física, también tuvo que enfrentarse a sus mismos miedos emocionales. El hecho de escalar una montaña requiere de una gran fuerza psiquica ya que debe imperar siempre la concentración y la exactitud a pesar de todo el entorno adverso que pueda presentarse.

 

Y esto Wheelock lo supo al escalar el Himalaya donde sufrió un accidente e incluso perdió a algunos compañeros de su misma expedición. 

 

Ante una situación así, Karla tuvo que forzarse a sí misma a continuar en ese camino y después de eventos tan desgarradores, siguió adelante, logrando el Gran Slam de alpinismo. 

 

Ante su situación emocional y espiritual comenta: “Soy creyente. Estar en la cima no siempre te pone más cerca de Dios, creo que muchos han subido y ni siquiera lo sintieron, mientras otros que se quedaron en las faldas de la montaña lo tuvieron con ellos. Creo que Dios está con nosotros siempre y cuando le permitamos entrar en nuestro ser”.

 

Karla estudió la Licenciatura en derecho en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila y dentro de sus actividades profesionales figura haber colaborado como abogada en la Secretaría Particular de la Presidencia de la República durante el mandato de Carlos Salinas, además de desempeñarse en la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial, el Senado y en la iniciativa privada.

 

Sin embargo, dejó la comodidad de un buen empleo y de una buena fuente de ingresos para dedicarse de lleno al alpinismo y el amor por las montañas y no es de extrañarse pues en su natal Coahuila se encuentran algunas de las cumbres más bellas de México, lugares que inspiraron a esta deportista desde sus primeros años.

 

Hoy en día y después de tantos triunfos, Wheelock se dedica a impratir conferencias sobre superación, y sobre la motivación para alcanzar los sueños por más descabellados que puedan parecer.

 

Se dedica a motivar a jóvenes y adultos a perseguir sus metas y sobre todo a escalar su propia montaña, a enfrentar miedos y a no dejarse vencer por las adversidades.

 

Ha dedicado sus últimos años al cuidado de sus dos hijas, así como a convivir de más cerca con la niñez y la adolescencia mexicana. “Por alguna causa los mexicanos nos enfocamos en decir que no sabemos trabajar en equipo, aun y cuando es algo que podemos hacer perfectamente. Hay quienes prefieren ver el aspecto negativo de las cosas, de ahí que este tipo de conferencias y talleres tengan amplia demanda”, señala.

 

Hace algunos meses Karla publicó un libro titulado Las siete cumbres, para el cual tomó como base sus vivencias durante el Gran Slam.“Las reflexiones y aprendizajes que tuve en la montaña me inspiraron a escribirlo. Es una obra dirigida a aquellos que quieran subir su propia montaña”.

 

La actitud de uno, define su altitud."

Wheelock cuenta con otro título editado, El tercer polo (ascensión al Everest), igualmente poseedor de una temática enfocada hacia la superación personal.

 

El mensaje de esta mexicana es claro, contundente y ejemplar: Imponerse metas a sí mismo, crear estrategias para alcanzarlas y lanzarse a cumplirlas. Podrá parecer fácil pero todos estos pasos requieren una disciplina constante, una voluntad férrea y una fuerza inquebrantable, pero como es evidente, estar en la cima habrá valido la pena.

 

El oficio de Karla no es nada económico por lo que ha tenido que recurrir al patrocinio de empresas para poder llevar a cabo sus expediciones, al respecto comenta: “en su momento he vendido lo que he tenido, he invertido mi sueldo, mi trabajo, mi vida. Vale la pena. Las cosas materiales se acaban o te las quitan, pero la experiencia de alcanzar la cima se queda contigo para siempre”

 

Karla comenta que "para cualquier alpinista, y especialmente cuando se escala el Monte Everest, la meta no es llegar a su cima, eso es solamente la mitad del viaje. La meta es poder subir y luego bajar. Bajar no es perder, es volver a las bases que nos dieron todas las enseñanzas necesarias para poder llegar a la cima en primera instancia. Y así nos propondremos nuevos retos que nos llevarán a nuevos éxitos y logros. Además, es muy importante que no nos olvidemos que los éxitos se comparten, así se multiplican."

 

La deportista habla de que la verdadera grandeza del hombre es el reconocimiento de su propia pequeñez. Que es necesario poder diferenciar entre lo esencial en nuestras vidas y lo accesorio. Y que el rico no es el que más trae, sino el que menos necesita.

 

Rodeada de su familia y de los múltiples grupos en donde expone sus experiencias y lo que ha aprendido en cada una de ellas, realza la frase "la actitud de uno define su altitud."

 

Una buena lección que como mexicana ha logrado transmitir y proyectar al mundo, y de la cual muchos de nosotros deberíamos aprender. Un reconocimiento a esta coahuilense que con mucho esfuerzo y dedicación ha apuntado para siempre su nombre en los libros de historia mundiales.